martes, 3 de agosto de 2010

Los últimos días de Syd.


¡Demonios! Me quedé dormido, espero que Syd se haya ido con El Boinas. Acomodo los discos que una noche anterior había tomado de su cuarto. Cruzo el pasillo y checo que la puerta siga abierta. Sí. La abro despacio y veo que Syd esta ahí tirado boca abajo dormido, hay muchas cosas tiradas en el suelo, libros, discos, papeles, botellas, ropa ¿una jeringa? << La fiesta debe de haber estado buena anoche >> Pienso. Vuelvo a poner lo que había tomado y salgo de puntillas para no despertarlo.
<< ¿Qué habrá hecho ayer? >> Me pregunto. De seguro fue a algún toquín y se pudo bien pedo con todos sus amigos. Generalmente eso hacia los sábados, algunas veces me llevaba, pero, eso era antes de que perdiera a su novia. Desde entonces es distinto conmigo, dejó de llevarme al chopo, a la universidad y a todos los lugares donde generalmente íbamos, él, ella y yo. Algo de él se fue con ella, nunca lo ha aceptado, pero, yo lo he oído llorar algunas noches.

Recuerdo cuando me llevo a mi primer concierto, yo tenía ocho años, era un sábado muy soleado y fuimos al zócalo, ese día Café Tacvba daría un concierto gratis. Pasamos por ella y nos trepamos al metro. Me la pasé de huevos, era como lo esperaba, la gente apretándose, Café tocando sus grandes éxitos, vasos volando y salpicando a todo mundo de "cerveza", los chiflidos y el desmadre en general fue la neta. Cuando se acabo todos sus amigos me "bautizaron" tirándome todas sus chelas encima. Después me llevó a otros, de punk en su mayoría, ya que él era bien punk, tenia la mitad de la cabeza rapada y de color azul, aun así iba a la universidad y era de los más chingones de su clase. Siempre me decía "La gente me ve en la calle y piensa que soy un Junkie sin oficio ni beneficio, pero, algún día sus hijos trabajaran para mí, nunca te dejes influenciar por lo que te diga la gente, se tu mismo siempre y a la verga todos".
Me mostró miles de películas, gracia a él conocí un chingo de bandas, me enseñó a defenderme y me defendía, se llegó a agarrar a chingazos con unos pinches cholos mariguanos que nos quisieron asaltar una vez saliendo de un toquín en Neza.
The Simpsons era nuestra caricatura favorita, nos sentíamos raros si no la veíamos por lo menos una vez en la semana, siempre nos hacíamos preguntas acerca de quién dijo tal frase y en qué capítulo, jugábamos en su play station, le echaba aguas cuando se iba a rayar, siempre ponía un enorme "SYD" seguido de "Punks Not Dead" y al lado una carita con lentes, que se suponía era yo. Me ayudaba con mi tarea y yo trataba de entender la suya, era un gran dibujante. Tenía mucho futuro como arquitecto.
Pero, un día sin deberla ni temerla, pasó algo que cambió su vida y su forma de ser para siempre. Se dirigía a C.U. como todos los días con su novia, y justo cuando bajaban del micro, se oyó un << Haber hijos de la chingada, esto es un asalto >> grito que mi tío no alcanzó a oír, el ya estaba abajo, pero, su novia no, y justo cuando ella estaba a punto de bajar del último escalón, el microbusero pisó el acelerador hasta el fondo. La inercia hizo que ella saliera volando y fuera a dar a la acera. El golpe fue tal que murió al instante. Syd Gritó, llamó a una ambulancia, lloró, gritó más, pero, ya nada se podía hacer, ella simplemente ya no estaba en este mundo. Ella murió en Av. Insurgentes ante la mirada de muchos curiosos, que nunca olvidarán el día que vieron a una muchachita salir por los aires y chocar de cabeza contra la banqueta.
Todos sus planes se vinieron abajo, ya tenía apartado un anillo de compromiso, que pensaba darle justo el día de su graduación, los planos de la casa que quería construir los rompió dos días después de la cremación. No comía, no dormía, no vivía. Era un muerto en vida. Poco a poco empezó a salir de la depresión, o eso nos hizo creer, volvió a sus clases, se graduó, consiguió un empleo en un buffete de arquitectos muy prestigioso, dejó su facha punk, pero, sólo en horarios de oficina, ya que apenas salía de trabajar, se ponía sus pantos entubados y rotos que tanto le gustaban, sus Doc. Martens, su chamarra de piel y su playera de los pistols.
Dos años después de eso, la noche en la que me metí a robarle unos cuantos discos, decidió que no importaba lo muy bien que le estaba yendo, sin ella nada era igual, lo meditó mucho. Cómo todos los días pasó a la iglesia donde descansaban sus restos y le platicó lo que tenía pensado hacer, fue a casa y platicó con su padre sobre la muerte, sobre cómo se enamoró de su mamá y otros temas que jamás había tocado, escribió una carta dónde pedía perdón por lo que estaba por hacer, subió a la recamara de su pequeño sobrino y dejo la carta en "La Metamorfosis" de Franz Kafka, ya en la noche, se empedó con sus mejores amigos de toda la vida, en el bar dónde la vio por primera vez , brindó por ella, platicó con todos y cada uno de sus amigos y a todos les deseó suerte.
Cuando regresó, entró a su recamara y sacó una pequeña bolsita de plástico de su pantalón y preparó todo. Jeringa, aguja, cuchara, vela, cerillos, estaba listo. Sostuvo temblorosamente la cuchara. Mientras el caballo se diluía, pensó en su madre, en su padre, en su sobrino, sus amigos, su vida y en lo que más le hacia falta. Ella. Cuando el caballo ya estaba en la jeringa y listo para picarse se detuvo un momento. <<Elijo no elegir la vida, si los demás no pueden entenderlo es su problema no el mío, sólo pretendo continuar así hasta el final del camino >> Ese fue su último pensamiento.
<< ¡No puede ser! ¿Por qué? ¿Qué hiciste? >> Es la mamá de Syd al otro lado de mi puerta, la abro y la veo abrazándolo mientras llora desconsolada. Salgo y me paralizo Syd está ahí todo blanco y horrible, su playera luce asquerosa, con rastros de vomito. No sé que hacer ¿Me acerco? ¿Entro a mi cuarto a llorar? Pareciera que estuve una eternidad ahí parado. Hasta que la familia llegó y me encerró en mi cuarto. Sigo en shock, empiezan todos los recuerdos acerca de él, siento un gran hueco en el pecho. Empezé a llorar, cuando salí él ya no estaba. Regresé a mi habitación, seguí llorando. Hasta que cerré los ojos e intenté dormir, no conseguí conciliar el sueño hasta mucho más tarde. Entré en un gran sueño dónde volaba lejos muy lejos de todo y de todos hasta donde se encontraba Syd.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Amo esa historia :D tienes un no se que, que sabe que es pero lo es xD sabes a que me refiero apa...

Ml' dijo...

Me puse chinita, muy bueno (y)