No eres responsable de tu aspecto, como tampoco lo es un coche.
No eres más que un producto. Un producto de un producto de un producto. Los diseñadores de coches son productos. Tus padres son productos. Tus padres eran productos. Tus maestros, productos. El sacerdote de tu iglesia, otro producto.
A veces el mejor modo de manejarse con toda esta mierda, es no aferrarse a que uno es algo muy valioso.
Lo que digo es que no puedes huir del mundo y no eres responsable de tu aspecto, de si eres bellísimo o más feo que la chingada.
No eres responsable de lo que sientes ni de lo que dices ni de cómo actúas ni de lo que haces. Nada de eso está en tus manos. Igual que un cedé no es responsable de lo que lleva grabado; así es como somos. Eres casi tan único como un billete de veinte.
No hay en ti un tú real. Hasta tu cuerpo físico, todas tus células, serán distintas dentro de ocho años. Piel, huesos, sangre, y transplante de órganos de persona a persona. Incluso lo que llevas dentro, las colonias de microbios
y de virus que se comen tu comida, sin ellos morirías. Nada tuyo es completamente tuyo. Todo lo que tienes es heredado.
Relájate. Lo mismo que estás pensando lo piensan un millón de personas. Lo mismo que haces tú lo hacen ellos, y nadie es responsable.
Todo ser es un esfuerzo cooperativo.
Eres un producto de nuestro lenguaje y de cómo son nuestras leyes y de cómo pensamos que nuestro Dios nos quiere. Cada molécula de tu cuerpo ha sido pensada por un millón de personas antes que tú. Todo lo que eres capaz de hacer es aburrido y anticuado y perfectamente válido.
Estás a salvo por que estás atrapado en tu propia cultura. Todo lo que puedas concebir está bien por que puedes concebirlo. No puedes imaginar el modo de escapar. No hay salida alguna.
El mundo es tu cuna y tu trampa. Y si no hay manera de salir de nuestra cultura, entonces también estás atrapado. El mero hecho de querer salir de la trampa refuerza la trampa. Lo mejor es no oponer resistencia, sino dejarse ir. No te pases la vida intentando arreglar las cosas. Cuando huyes de algo solo consigues que permanezca más tiempo contigo.
Cuando luchas contra algo, ese algo se vuelve más fuerte.
No hagas lo que quieres. Haz lo que no quieres. Haz lo que te han enseñado a no querer.
Es lo contrario a perseguir la felicidad.
¡Se único, aunque no puedas serlo!
SÍ. HOY VI FIGHT CLUB.
No hay comentarios:
Publicar un comentario